La escasez de agua, el cambio climático, la necesidad de producir alimentos de forma sostenible y la protección de los ecosistemas son desafíos compartidos por gran parte de la región mediterránea. Aunque estos retos se manifiestan de forma diferente en cada territorio, la búsqueda de soluciones innovadoras y adaptadas es una prioridad común.
Con este objetivo, Andalucía acogió recientemente una misión de intercambio de conocimiento organizada por BIOAZUL en el marco del programa WEFE4MED Twinning & Knowledge Sharing Programme, financiado por la Iniciativa PRIMA y la Unión Europea. Durante varios días, profesionales e investigadores de Egipto, Marruecos y Túnez recorrieron distintos puntos de Andalucía para conocer experiencias que muestran cómo la innovación, la cooperación y la gestión integrada de los recursos pueden contribuir a construir territorios más resilientes.
La delegación reunió perfiles con amplia experiencia en ámbitos clave del enfoque WEFE Nexus, desde la gestión del agua y la adaptación climática hasta la agricultura sostenible y el desarrollo rural. Más allá de las visitas técnicas, la misión se convirtió en un espacio de diálogo sobre el potencial de replicar estas soluciones en otros contextos mediterráneos.
Gobernanza territorial y agricultura sostenible: el papel de las comunidades rurales
La primera lección llegó desde el Valle del Guadalhorce. Allí, los participantes conocieron de la mano de Sebastián Hevilla y Margarita Jiménez el trabajo que impulsa el Grupo de Desarrollo Rural Valle del Guadalhorce para fortalecer la sostenibilidad del territorio mediante la colaboración entre agricultores, cooperativas, asociaciones y administraciones locales.
Entre las iniciativas presentadas destacó el modelo de Biodistritos, una herramienta que promueve la integración entre producción ecológica, consumo responsable, conservación ambiental y participación ciudadana. La experiencia despertó un especial interés por su capacidad para generar desarrollo económico local al tiempo que protege los recursos naturales y refuerza la identidad territorial.
Este enfoque resultó especialmente relevante para algunos participantes, que identificaron paralelismos con iniciativas similares que ya se están impulsando en otros países mediterráneos, abriendo nuevas oportunidades de colaboración e intercambio de experiencias.
Investigación e innovación para una agricultura más resiliente
La agricultura mediterránea se enfrenta a un escenario marcado por la escasez de agua, la aparición de nuevas plagas y la necesidad de adaptarse a condiciones climáticas cada vez más exigentes. Frente a estos desafíos, la investigación y la transferencia de conocimiento desempeñan un papel fundamental.
En el Centro IFAPA de Málaga, los participantes conocieron, guiados por la investigadora Isabel María González Padilla, diversas líneas de trabajo relacionadas con la mejora vegetal, la biotecnología y la protección sostenible de cultivos. La visita permitió mostrar cómo la investigación aplicada puede traducirse en herramientas concretas para mejorar la productividad y resiliencia de los sistemas agrícolas.
Esta visión se complementó con la dimensión ambiental presentada por Andrés Alcántara, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN-Med), quien compartió diferentes iniciativas basadas en la naturaleza orientadas a reforzar la resiliencia de los territorios mediterráneos frente a los efectos del cambio climático.
La experiencia continuó en Almería con las visitas al Centro Tecnológico TECNOVA y a la Estación Experimental Cajamar Las Palmerillas, dos referentes en investigación aplicada y transferencia tecnológica para la agricultura mediterránea. En TECNOVA, Diego Teruel y Guadalupe López mostraron a los participantes las capacidades del centro en investigación, validación tecnológica y experimentación, así como distintas soluciones orientadas a optimizar la producción agrícola bajo invernadero mediante tecnologías de sensorización, trazabilidad y gestión eficiente de recursos.
Por su parte, en Las Palmerillas, Alicia María González Céspedes, Lola Buendía Guerrero y Juan Carlos Gázquez Garrido presentaron el trabajo que desarrolla la Fundación Cajamar para generar, validar y transferir conocimiento al sector agroalimentario. Desde estrategias de fertirrigación y control biológico hasta nuevas variedades y procesos de digitalización, la visita permitió comprobar cómo la innovación puede ayudar a producir más con menos recursos.
En este contexto, la experiencia de TROPS ofreció un ejemplo especialmente interesante de cómo trasladar el conocimiento científico directamente a los agricultores. Luis Aguado y Adrián Mesa acompañaron a la delegación a través de las parcelas experimentales de mango y aguacate del Centro de Innovación de la cooperativa, donde los participantes pudieron conocer investigaciones orientadas a mejorar la adaptación de los cultivos a la escasez hídrica, la salinidad y las plagas, así como el modelo de transferencia de conocimiento que TROPS desarrolla con sus socios product
ores para fortalecer la resiliencia y competitividad del sector.
El agua regenerada como recurso estratégico para el Mediterráneo
Uno de los temas que generó mayor interés durante la misión fue el potencial de la reutilización de agua para reforzar la resiliencia hídrica de los territorios mediterráneos.
La visita al Living Lab de La Axarquía permitió conocer un ejemplo real de cómo la innovación colaborativa puede contribuir a transformar la gestión del agua en agricultura. Impulsado por BIOAZUL y desarrollado a través de diferentes proyectos europeos y colaboraciones con múltiples actores, este espacio se ha consolidado como un entorno de demostración y validación de soluciones para el uso de aguas regeneradas en condiciones reales de cultivo.
Los participantes pudieron conocer la evolución del Living Lab desde sus primeros desarrollos en el marco del proyecto RICHWATER hasta iniciativas más recientes como NOVAFERT, BONEX, P2Green o Axarquía Sostenible. A lo largo de estos años, el espacio ha servido para ensayar tecnologías, generar conocimiento y promover la colaboración entre agricultores, investigadores, empresas y administraciones públicas. A lo largo de estos años, el espacio ha servido para ensayar tecnologías, generar conocimiento y promover la colaboración entre agricultores, investigadores, empresas y administraciones públicas.
La visita permitió comprobar cómo el agua procedente de tratamientos secundarios puede convertirse en un recurso valioso para la agricultura, aportando además nutrientes que reducen la necesidad de fertilización química. El interés suscitado por los sistemas inteligentes de fertirrigación y por las herramientas de monitorización desarrolladas en este entorno puso de manifiesto el potencial de estas soluciones para ser replicadas en otros territorios afectados por la escasez de agua.
Soluciones basadas en la naturaleza para ciudades más resilientes
La adaptación al cambio climático no es únicamente un reto para las zonas rurales. Las ciudades mediterráneas también necesitan encontrar nuevas formas de afrontar fenómenos como las olas de calor, la presión turística o la pérdida de espacios verdes.
Esta dimensión estuvo presente en la presentación realizada por Andrés Alcántara, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN-Med), quien mostró diferentes iniciativas basadas en la naturaleza orientadas a reforzar la resiliencia de los territorios y mejorar el bienestar de las comunidades.
Posteriormente se realizó una ruta climática guiada por Natascha Wahlberg, fundadora de Social Climate, permitió analizar sobre el terreno algunos de los principales desafíos urbanos de Málaga. A lo largo del recorrido, los participantes reflexionaron sobre las islas de calor urbanas, la disponibilidad de sombra, la presencia de vegetación y la influencia del diseño urbano en el confort térmico de la ciudadanía.
Como complemento a la resiliencia urbana, los participantes visitaron también el jardín vertical del Hotel Mariposa, desarrollado en el marco del proyecto Vertical Ecosystem. Este espacio demuestra cómo las infraestructuras verdes y la reutilización de recursos pueden integrarse en entornos urbanos, contribuyendo a mejorar la calidad ambiental y acercar la naturaleza a la ciudad.
Compartir conocimiento para acelerar la transición
Más allá de las tecnologías y soluciones presentadas, uno de los principales aprendizajes de la misión fue la importancia de crear espacios donde distintos actores puedan intercambiar experiencias y aprender unos de otros.
La diversidad de perfiles participantes permitió generar debates enriquecedores sobre gobernanza del agua, agricultura sostenible, innovación tecnológica, adaptación climática y desarrollo territorial. En muchos casos, las soluciones observadas en Andalucía encontraron paralelismos con iniciativas ya existentes en otros países mediterráneos, demostrando que los desafíos son compartidos y que la cooperación puede acelerar la identificación de respuestas eficaces.
Experiencias como esta muestran que la transición hacia sistemas más resilientes no depende únicamente de nuevas tecnologías, sino también de la capacidad de conectar conocimiento, personas e instituciones para construir soluciones adaptadas a las necesidades de cada territorio.
En un contexto de creciente presión sobre los recursos naturales, el intercambio de conocimiento y la colaboración entre regiones mediterráneas se consolidan como herramientas fundamentales para avanzar hacia un futuro más sostenible.
Te invitamos a descubrir estas experiencias en el vídeo resumen: https://www.youtube.com/watch?v=2D3hChP6jxg
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